Cena del Señor
La Cena del Señor se celebra en un Servicio de Comunión en memoria de Él, como testimonio de su muerte por nuestros pecados hasta su regreso.
(1 Corintios 11:23-26; Mateo 28:18-20)
Esta sagrada ordenanza fue dada por Jesús a los creyentes para recordar su sacrificio y simbolizar el nuevo pacto. Los creyentes son aquellos que han decidido creer de corazón y confesar con la boca—una profesión pública que incluye el bautismo por inmersión—a Jesús como su Señor y Salvador.
El pan y el jugo simbolizan el cuerpo quebrantado de Cristo y su sangre derramada. La Cena del Señor no es un camino a la salvación ni un requisito para ella. Es, más bien, un testimonio de la fe del creyente. Es un momento de autoexamen para confesar el pecado y renovar el compromiso de seguir a Cristo.
Si usted es creyente en Jesucristo, está invitado a participar de la Cena del Señor. Si no considera a Cristo como su Salvador, le invitamos a unirse a nosotros, pero le pedimos que no observe la Cena del Señor como enseña la Escritura.